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La figura del traductor

Cuando queremos hacernos con un libro concreto, lo buscamos por su título o por su autor y rara vez no lo encontramos. Sin embargo, el amplio catálogo que el sector editorial pone a disposición de los lectores, no sería posible sin una figura que, aun siendo muy importante, no tiene toda la visibilidad que debería: estoy hablando de la figura del traductor.

Hay quienes consideran la traducción como la profesión más antigua del mundo. Y, es que, la comunicación entre diferentes naciones ha sido una necesidad desde el inicio de los tiempos, siendo la figura del traductor (con nombre propio o sin él) clave para facilitar el diálogo, el entendimiento y la cooperación, así como para la transmisión de información y conocimiento. Pero no solo hablamos de novelas, como dice Ángel Company, traductor de textos sobre ciberseguridad y literarios, así como los cómics de ‘Diesel Ignition’, ‘Fairy Quest’ o ‘Bushido’, entre otros: “La traducción se encuentra casi en cualquier cosa que consumimos: noticias, productos básicos de consumo, ocio…”. Si bien es cierto que muchos son capaces de leer perfectamente en otro idioma -sobre todo en inglés-. “gracias a la figura del traductor podemos disfrutar de libros escritos originalmente en un idioma que no hablamos”, señala Laura Bailo, traductora de dos editoriales estadounidenses (NineStar Press y JMS Books) de libros con protagonistas LGTBQIA+, como ‘Cosas de espías’ (escrito por Matthew J. Metzger) o ‘Programando Nunca Jamás’ (escrito por Jenn Polish). Y, es que, “si quieres leer un libro escrito en otro idioma tienes que aprender ese idioma o confiar en un traductor”, afirma Cristina Macía, traductora con una amplia experiencia en ciencia ficción y fantasía (Pista: lo de “Se acerca el invierno” es cosa suya).

Hay quienes consideran la traducción como la profesión más antigua del mundo

Un puente entre dos culturas

“Sin nosotros, viviríamos en un mundo como el de la Torre de Babel: no podríamos comunicarnos, no conoceríamos la cultura de los demás. Unimos a los distintos pueblos”, dice Olga H. Moreno, traductora de guiones de series y documentos académicos. Y es que la figura del traductor no solo hace valer sus conocimientos de dos lenguas, también es un mediador entre dos culturas diferentes, ya que dispone de la competencia lingüística y cultural de los dos idiomas. En este sentido, Cristina Macía señala una figura muy interesante que está naciendo en el género de ciencia ficción a raíz del traductor: “El traductor que es también prescriptor, el puente entre culturas que funciona, además, gracias a su prestigio en ambas, como ‘recomendador’”, y pone el ejemplo de Ken Liu por la literatura de ciencia ficción china (‘El problema de los tres cuerpos’).

Sobre su función como puente, Laura Bailo afirma que “la traducción es importante para abrirnos a otros espacios y otras culturas” y tira una lanza a favor de la literatura española: “A veces me da la impresión de que, en la literatura, como el en cine, existe ese prejuicio de ‘lo de fuera es mejor que lo de aquí’, pero la literatura nacional no es menos importante o peor que la internacional”.

En cualquier dirección, una de las características más importantes del traductor es su capacidad para transformar un texto sin que se perciba su intervención. De ahí que sean como unos “escritores invisibles” que, si bien no son los autores originales del texto, sí son los responsables de que este traspase las fronteras de la lengua original hacia otras lenguas. Este hecho no convierte su trabajo en una sustitución de la creación literaria, como se puede llegar a pensar, sino que “son dos actividades creativas que pueden convivir perfectamente”, dice Laura Bailo. “La traducción es creación en la medida de que adaptamos un mensaje a nuestros referentes culturales, por ejemplo, en la traducción de giros, chistes o frases hechas”, dice Ángel Company que, como autor y traductor, cree que “son dos facetas muy diferentes”.

La figura del traductor no solo hace valer sus conocimientos de dos lenguas, también es un mediador entre dos culturas diferentes

“Una labor artesanal y de hormiguita”

Es una frase de Cristina Macía que no puede describir mejor el proceso que llevan a cabo los traductores en su trabajo: “Empiezas por la primera palabra de la página uno y sigues hasta llegar a la última palabra de la última página”, dice. Al trasladar de un idioma a otro una obra literaria -o cualquier otro texto-, es indispensable preservar la claridad de la misma, y eso incluye aspectos que no se suelen percibir: como el estilo, el significado y el uso lingüístico normativo, pero también la fluidez y la fidelidad al texto original. “Si se hace referencia a algo que desconozco, lo primero que hago es documentarme, leer textos sobre el tema en la lengua a la que voy a traducir”, cuenta Olga H. Moreno.

Para empezar, hay que leer el texto. La mayoría lo estructura a su estilo para después hacer la traducción propiamente dicha. Después llega el proceso de revisión, en el que se incluye comparar el original con la traducción por si se ha escapado algo y una lectura del texto ya traducido para pulirlo. “La traducción es una profesión apasionante que requiere unas cualidades muy específicas: conocimiento profundo del idioma destino, meticulosidad, ganas de investigar y aprender y capacidad de trabajo bajo presión”, dice Ángel Company.

La traducción es una minuciosa labor que no está exenta de retos, y además de todo tipo: desde el estudio del mercado hacia el que la traducción se dirige hasta el marketing, sin olvidarse del tiempo. “Creo que una de las cosas más difíciles a las que me enfrento es dar a conocer el producto en el mercado hispanohablante”, confiesa Laura Bailo. “A veces nos exigen fechas de entregas imposibles, o posibles si nos sometemos a mucha presión. El problema es que el texto final podría terminar afectado”, comenta su experiencia Olga H. Moreno.

Por supuesto, entre esos retos siempre queda la satisfacción de hacerles frente con profesionalidad y superarlos. Cristina Macía se acuerda del autor de ‘Mundodisco’ cuando piensa en ellos: “Probablemente los juegos de palabras de Terry Pratchett. Un dolor de cabeza… y la cosa más divertida que he traducido jamás”.

Una de las características más importantes del traductor es su capacidad para transformar un texto sin que se perciba su intervención

El futuro de la traducción

Pese a que las nuevas tecnologías difuminan las fronteras idiomáticas a golpe de click, la transmisión del conocimiento antes mencionada, ya sea a nivel literario, técnico, jurídico o académico, necesita de un rigor y una profesionalidad absolutos que permitan trasladar un mensaje de una lengua a otra sin que esta transformación implique una pérdida de información o de calidad. Y, esto, bajo mi punto de vista, no está al alcance de las máquinas.

Paradójicamente, la invisibilidad del traductor en el texto es una señal de una buena traducción, pero su trabajo ha de ser reconocido y visibilizado. “Somos la figura entre el autor y el lector, así que, cuanto más transparentes seamos, mucho mejor. Eso sí, queremos que esa transparencia se refleje en unas tarifas dignas y respeto a nuestro trabajo”, afirma Cristina Macía. Un hecho que Olga H. Moreno experimentó como profesional: “Hay que pelear por tarifas dignas […] Hay que pelear por tener buenos clientes que paguen lo justo (y a tiempo)”. Para los que la comparten, se trata de una profesión apasionante; el problema, dice Ángel Company, es “la falta de visibilidad y la falta de estabilidad laboral cuando dependes de muchas empresas con pequeños encargos. He tenido que pelear con más de uno para que mi nombre aparezca en los créditos del proyecto traducido”. “Si en España se valorara más la traducción, los traductores gozaríamos de mejores condiciones de trabajo y no ocurrirían cosas como el famoso ‘sicansíos’ de Juego de Tronos”, sentencia Olga H. Moreno. (Si no sabes de lo que habla, échale un vistazo al capítulo 8×03).

No sé tú, pero yo después de hablar con estos cuatro grandes profesionales solo puedo decirles una cosa (aun sabiendo que merecen mucho más): GRACIAS.

2 comentarios en “La figura del traductor”

    1. ¡Muchas gracias! Me alegro que te haya gustado. La verdad es que escribir este artículo me ha servido para valorar más si cabe el trabajo de los traductores. Gracias por la visita 🙂

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